Melo tiene mas de 50 mil habitantes.En Melo, hace 10 años, 8 de cada 10 automóviles tenian colgada, del espejito retrovisor, una cintita roja. Escribí sobre eso que "hasta puedo pensar que compran autos para ponerles cintitas rojas, y no cintitas rojas para colgar en los autos".
Hoy hay miles de automóviles y motos que complican el tránsito, y generan (dado que la ciudad es chica) cientos de accidentes, y un ruido constante. Talleres mecánicos, reparación de motos y un alto "tráfico" de ropa y zapatos de basquetbol, junto a decenas de "cultos" para "parar de sufrir", o entretenerse y horas y horas de televisión, constituyen el Melo de hoy.
Los tatuajes, los gorritos y "diamantes" en las orejas, son el uniforme de centenares o miles de niños y adolescentes que recorren las calles desde el anochecer hasta las 5 o 6 de la madrugada.
Invitado ( el 2-2-10) para hablar sobre dibujo, en la escuela 114 de
barrio Sóñora de Melo (cursos de verano), muy poco o casi nada pude
exponer sobre dibujo (uno de los lenguajes del hombre) porque el
tiempo se fue tratando de convencer a toda una clase de sexto año ( y
no lo logré) que es una mentira malintencionada que el mundo se
termina en el 2012 ( como la televisión privada les habia inculcado).
En todo el grupo de 19 alumnos solo uno opinaba diferente, dijo: "se termina en el 2016" ( según la televisión, basándose en el calendario azteca), y una niña dijo que ella no estudiaba "porque, para qué".
Pichon-Riviere, propulsor de Psicología social, escribe: "Lo que eran hipótesis provisorias sobre la globalización (nombre de fantasía de imperialismo) en los años 80 y 90, cuando la sobredosis de neoliberalismo en nuestras sociedades, los procesos de crisis y los discursos dominantes que legitimaban ese nefasto orden, y los modelos de pensamiento que comenzaban a instalarse, ahora impregnan todos los órdenes de la vida social, con impacto especial en la subjetividad".
El discurso de la globalización se presenta como "la culminaciónen la evolución ideológica del hombre". Así el hecho histórico adquiere el carácter de un fenómeno natural.
Lo del Soñora es terrible, porque es la vuelta a la brujería de miles de años antes de Cristo, impuesta por la televisión privada en pleno siglo 21.
