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miércoles, 17 de febrero de 2010

LA NOTICIA EN RADIO. CUANDO TODO PASA Y NADA QUEDA.

Por sus propias características, la radio es un medio sensorial. A diferencia de los medios gráficos donde la información impresa puede almacenarse y leerse una y otra vez, la radio carece de esa posibilidad. En cambio, tiene la ventaja de crear climas y sensaciones con los sonidos, la música y los silencios. La radio pues no se lleva del todo bien con la información. Los datos son difíciles de aprehender, pasan y se disuelven, a menos que uno tenga un anotador cerca y la atención bien despierta para tomar nota de lo esencial. Por lo tanto, cuando se informa en radio (excepto ciertos datos imprescindibles), poco es lo que queda de esa información y mucho de sensación, de clima. La radio es poco estricta con los datos precisos. Y muy indulgente con las sensaciones que esta información provoca en la sensibilidad de los radioescuchas.



Dicho esto cabe hacer un paréntesis para analizar el efecto que provoca mucha de la información que pasa por la radio. Los informativos comunican más a través de la música y el tono del locutor que por la información que vierten. De tal manera que, como comprobó Orson Welles en 1938 con una supuesta invasión extraterrestre, en radio se crea primero la sensación de veracidad, antes que el acto mismo de informar.



Al mismo tiempo, los informativos convencionales no sólo generan la sensación de veracidad sino también la de vértigo, ya que en ese formato los acontecimientos se transmiten sin solución de continuidad, unos tras otros sin posibilidad de digerirlos. La noticia de política al lado de la policial al lado de la deportiva al lado de la de espectáculos al lado del estado del tiempo…
Todo sucede con una misma densidad específica. La ilusión de estar informado se parece mucho hoy a la sensación del adormecimiento de los sentidos.



Por otro lado, la noticia como formato es la reina (además de la publicidad) de la radio AM. Se considera noticia todo hecho actual que (agenda de los grandes medios mediante) se considere de interés general y que rompa con el estado “normal” de las cosas. En ese sentido, es noticia, por ejemplo, la última declaración de una figura famosa y no lo es la situación miserable de millones de campesinos pobres. La noticia y los hechos superficiales dominan la escena del periodismo radial haciéndonos creer que estamos conectados con la realidad. Gran paradoja.



Si nos remontamos tiempo atrás, comprobamos que la noticia (tal cual la conocemos hoy) se divulgó por el mundo a partir de la invención del teletipo que permitía que los “último momento” pudieran transmitirse velozmente de un lugar a otro, coincidiendo con la primera guerra mundial cuando la cantidad de hechos noticiables merecían ser transmitidos con urgencia. Según el periodista Daniel Ulanovsky Sack la forma de producción y transmisión de noticias responde a la lógica industrial de producción fordista: “no es casual que la confección de la noticia se haya pensado como una cadena productiva” .



Vale decir que esa práctica se perpetuó al día de hoy cuando lo urgente (que muchas veces no lo es) desplaza a lo importante. Y si hablamos de radio, mucho más aún. Podemos estar escuchando una noticia absorbiendo por nuestros oídos la sensación de urgencia que se asemeja a los trucos que usó Welles hace más de 80 años, perdiéndonos lo importante.



La radio está hecha de sonidos, esos sonidos nos plantean mundos (reales e imaginarios), que dan lugar a la reflexión, a los conceptos, a las ideas. Eso es lo que queda. Cuando escuchamos noticias en radio, nos quedamos menos con los datos que con la percepción del mundo, el concepto planteado a través de estos informativos. Mundos confusos, inabarcables por el oyente común, donde nada se puede hacer, sólo absorber como esponjas la tragedia inabarcable de la “realidad” que está más allá de nuestro alcance.



Sin embargo, hay otras formas de percibir la realidad. Cuando ésta es narrada desde las distintas subjetividades que la componen, poniendo en el centro de la realidad a la dignidad cotidiana de las personas, la realidad cambia. Se hace más cercana, más palpable.



Según el escritor y periodista Martín Caparrós: “A veces es más importante, más noticioso, más informativo para mucha gente enterarse de lo que pasa con unas personas en una plaza cualquiera que leer las declaraciones de un ministro. Puede hablar más de sobre su vida, su país y sus circunstancias. Es una lástima que los medios no tomen la idea de que sería mejor contar vidas cotidianas. El periodismo tendría que dedicarse a la vida de todos”.



El periodismo de investigación, los documentales, el periodismo narrativo, las historias de vida, son formatos potencialmente ricos para abordar la realidad con la profundidad que lo merece.



¡NOTICIA DE ULTIMO MOMENTO! Dijo el escritor y periodista Tomás Eloy Martínez: “el periodismo se salva si vuelve a las historias”. Eso incluye a la radio.




Escrito por Marcelo Cotton en Narrativa Radial
http://www.narrativaradial.com

martes, 2 de febrero de 2010

¿POR QUÉ UNA NUEVA LEY DE MEDIOS PUEDE IMPULSAR UNA RADIO MÁS CREATIVA?

La nueva ley de medios audiovisuales aprobada por el parlamento en Argentina es un paso adelante en materia de legislación democrática. Pero… ¿Cómo se trasladará ese avance a las programaciones? Distintos referentes e impulsores de este cambio responden la gran pregunta.

ERNESTO LAMAS
Docente de la carrera de Comunicación en la UBA. Miembro directivo de Radio La Tribu. Director para América Latina del Programa de Gestión de Radios Comunitarias de AMARC.

-El nuevo marco significa el reconocimiento de los ciudadanos y ciudadanas como sujetos de derecho y protagonistas de posibles nuevas navegaciones del sentido, la historia y la narratividad no referenciadas con las ingenierías del fin de lucro. Por lo tanto se abre la oportunidad de intervenir en la producción de conocimientos libres, que arrimen nuevas y otras concepciones acerca de la organización de la vida cotidiana, que sean portadoras de historias locales, de entusiasmos en la creación de ficción, en la contemplación de otras propuestas musicales, artísticas, temáticas, favorecidas por la letra jurídica en el incentivo del desarrollo de la producción nacional e, incluso, la gestionada de modo independiente.
La nueva ley puede impulsar una radio más creativa porque surgirán nuevos emisores que entiendan el acceso comunicacional como instancia pública para narrar procesos colectivos, identidades y memoria ciudadana. Si los nuevos emisores recuperan la oralidad como portadora de imaginarios culturales, de prácticas de redescubrimiento de la curiosidad, el asombro, las historias a contar y la capacidad de autonomía que brinda la imaginación y las potencialidades del dispositivo radiofónico.
Cada nuevo emisor es un ataque a la concentración de medios.

GUSTAVO LÓPEZ
Abogado y periodista. Ex secretario de cultura de la ciudad de Buenos Aires. Ex interventor del COMFER y actual subsecretario general de la Presidencia.

- Creo que la nueva ley, al cambiar las condiciones generales, crea un marco de esperanza y expectativas que necesariamente va a impactar sobre la creatividad.

Por un lado, al establecerse cuotas de producción propia y de producción local, las radios (también los canales) tienen obligación de producir mayor cantidad de contenidos propios. Eso ha generado expectativa en periodistas y productores que ya están pensando en nuevas propuestas para presentar.

Por otro lado, al haber sido tan importante la participación del sector social en la sanción de la ley y al tener previstas cuotas de reserva de espectro, hace que se trabaje con mayor entusiasmo.

En ese sentido, las radios comunitarias y las pequeñas, ya sean cooperativas, comerciales, etc. van a trabajar en ser verdaderas alternativas periodísticas y culturales frente a la agresión tan fuerte que se despertó, lamentablemente, por la sanción de esta ley. Se ha generado una especie de “obligación moral” de generar cambios éticos y estéticos frente a la coyuntura adversa.

LUCIANO DEBANNE

Miembro del Colectivo de Radio Revés (radio de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba). Miembro del área de capacitación de AMARC - Argentina.

- Uno está tentado de responder que la ley no impulsa una radio más creativa, que poco tienen que ver las legislaciones nacionales con la creatividad, que más bien la creatividad nace y se desarrolla más fecundamente allí donde lo instituido se desdibuja.

Quizás lo que debemos esperar de una buena ley es (tan sólo y nada menos) que genere las condiciones, las bases, los acuerdos comunes, para que nuestra vida cotidiana sea mejor. Que asegure formalmente la presencia de nuevas voces, de nuevas identidades, de nuevas miradas sobre el mundo en toda su amplitud (aporte no menor en el páramo de producciones comerciales, de top ten musicales, de titulares estándar de noticias, de formatos enlatados y ofrecidos en las góndolas del dial como fast food artísticos, en el que hoy viven nuestros oídos). Que multiplique las fuentes de trabajo para los trabajadores de las radios al limitar las retrasmisiones desde las gigantescas metrópolis y que, al hacerlo, multiplique las voces públicas, sumando sentires locales, estéticas propias al ropero de recursos culturales con los que se abriga cada comunidad. Que reparta el capital económico y cultural que se pone en juego en los medios de comunicación, espacios centrales de la producción simbólica de nuestras sociedades, entre más personas. Que nos enfrente al magnífico desafío de superar nuestras limitaciones actuales, nuestras propias inmovilidades y perezas para permitirnos enamorar a los oyentes con nuevas propuestas. Que nos haga responsables de salir a seducir con la calidad y legitimidad que hasta ahora sólo le era legalmente reconocida a los grandes medios de comunicación comerciales.

Es mucho, sin duda, pero los cimientos ya están. Es hora de iniciar una gigantesca minka cultural en los medios.

LUIS LÁZZARO
Periodista. Coordinador General del Comité Federal de Radiodifusión.

- Porque estimula el desarrollo de la producción propia y de contenidos independientes, procurando revertir el proceso de encadenamiento de radios que se viene produciendo desde hace una década. Cada vez más radios locales han cedido su aire a la señal de emisoras de Buenos Aires, produciendo un fenómeno de uniformidad en los mensajes y contenidos generados desde un par de productoras en Buenos Aires.

Recuperar el aire local para las voces locales es recuperar el patrimonio informativo y cultural de la región. La función de la programación vuelve a ser relevante porque las emisoras dejarán de funcionar como repetidoras y tendrán que repensarse como emisoras. Esto es lo que más puede contribuir al desarrollo creativo de nuevos contenidos.

MABEL LOISI
Presidente del Consejo Profesional de Radio de Argentores (Sociedad Argentina de Autores)

- La diversidad cultural exige el desarrollo de la identidad cultural. La Nueva Ley de Servicios Audiovisuales y su reglamentación procurarán la implementación de la ficción en Radio, que, según el Dr. Carlos Villalba, creador de los artículos ya insertos en la Ley, esa ficción construye el arquetipo de nuestra sociedad.

La perdida ficción en Radio se recuperará, acudiendo a la frondosa imaginación de los Autores, que ahora tendrán un incentivo a través del pedido de Argentores: del 70% de producción nacional, solicitamos un excelente % de ficción, dividido en regiones participativas. La televisión nacional también se enriquecerá con la inclusión de ficción “argentina”.

RICARDO HAYE
Doctor en Comunicación Audiovisual, Docente de la Universidad del Comahue y autor de diversos libros sobre Radio Arte.

- La nueva ley vino a cancelar una deuda vergonzosa de nuestra vida en democracia y es un instrumento superador de la anacrónica y totalitaria normativa legal previa.

Pero no necesariamente va a determinar que tengamos una radio más creativa. Reclamárselo casi nos abismaría en la cantinela de sus detractores que, con paranoia o con simple mala intención, le atribuyen controles de contenidos y regimentación estilística.

A lo sumo, la nueva ley pondrá en circulación los discursos de nuevos actores y tal vez esa diversificación cuantitativa propicie también un enriquecimiento cualitativo.

La discusión acerca de cómo acceder a una comunicación más original, capaz de suscitar deleite perceptual y de nutrir el capital simbólico y la conciencia crítica de las audiencias, debe situarse en torno a qué políticas de Estado nos daremos en esa materia.

Me gustaría pensar que la Ley 26522 es el primer paso en el camino hacia ese debate necesario.

SANTIAGO GARCÍA
Miembro de Radialistas apasionadas y apasionados (Ecuador)

- Mientras en Ecuador se debate una ley de Comunicación, que en nada reflejará los avances en esta materia conseguidos en la Constitución, miramos con envidia la nueva Ley Argentina.

- Una ley colectiva, con aportes de la sociedad civil que, precisamente, la impulso y obligó al Legislativo a aprobarla. Un proceso democrático donde la ciudadanía y los colectivos se unieron y exigieron sus derechos, echando abajo una ley anticuada que recordaba tiempos pasados y malditos para la Argentina.

La nueva Ley es un texto moderno, actual, sujeto a las normativas internacionales sobre la libertad de expresión y, sobre todo, que persigue democratizar el acceso al espectro radioeléctrico. Un espectro donde los grandes grupos mediáticos y empresariales han acaparado la mayor parte de frecuencias. Estos monopolios nos quisieron hacer creer que el ejercicio de nuestro derecho universal a la libertad de expresión es poder elegir entre la oferta mediática existente, por cierto, de muy baja calidad. Este ejercicio se reduce, según ellos, a cambiar de canal con el control remoto o el dial de la emisora. Pero se equivocan.

Todas y todos sabemos, y la actual ley argentina lo garantiza, que la posibilidad de ejercer esas libertades pasa, principalmente, por tener medios propios a través de los cuales informar y opinar. Medios ciudadanos, comunitarios, alternativos y contrahegemónicos que liberen nuestros pueblos.

En la medida que el espectro se redistribuya democráticamente y más gente pueda tener acceso, habrá más voces, más ideas, más creatividad. La radio será un arco iris de pensamientos. En definitiva, una radio diversa y plural.


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Artículo de Narrativa Radial
http://www.narrativaradial.com


El propósito de este blog es compartir informaciones y opiniones, para aportar elementos que ayuden a las reflexiones y discusiones sobre el papel que cumplen los medios de comunicación en la sociedad. El administrador y los contribuyentes no necesariamente debemos estar de acuerdo con lo publicado.

domingo, 23 de agosto de 2009

¿Es participativa una radio que defiende los intereses de los grandes grupos de poder que alientan la pasividad de la población?

EL OYENTE DE RADIO: ESAS OREJAS QUE HABLAN.
Por Marcelo Cotton.

De Narrativa Radial



¿Quién es el oyente o el radioescucha? ¿Qué función cumplen en esta radio de hoy? Para algunos estas orejas se segmentan según su poder adquisitivo y su capacidad de consumo. Para otros, el oyente es el gran objetivo a alcanzar para que una emisión sea realmente exitosa. Pero lo llamativo es cómo la figura del “oyente” hoy se ha convertido en muchos casos en la gran excusa, el invento más macabro para escudarse ante la falta de ideas, de creatividad, de trabajo y de una auténtica comunicación.

Resulta aún más llamativo cómo los oyentes o por lo menos aquellos que llaman, mandan mensajes o graban su voz en el contestador de la radio, se han transformado en productores de contenido (sin paga y sin formación) de una emisión radiofónica. Esos que se quejan, que piden canciones, que opinan de todo y de todos, ocupan muchas veces una enorme franja de aire. Se podrá sugerir que estamos en presencia de una radio participativa. Pero sería falso. En primer lugar porque la gran mayoría de los escuchas no están sentados al lado de un teléfono sino viviendo su vida cotidiana, con la compañía de la radio. En segundo lugar porque una radio participativa no es la que llena el vacío de propuestas con los oyentes “llamadores” sino la que, en su rol de comunicadora social, une lazos y hace participar a las personas, no tanto de la emisión de un programa de radio, sino en su rol de ciudadanos. Y en este punto nos detenemos para hacernos más preguntas. ¿Es participativa una radio que defiende los intereses de los grandes grupos de poder que alientan la pasividad de la población a través de la difusión de información sólo de carácter catastrófico? Cuando una población es invadida por mensajes desalentadores como las epidemias, los secuestros, las violaciones, los delitos de todo tipo y color, y cuando a esos hechos se les quita las causas que los generan y sólo se iluminan sus efectos devastadores ¿eso es participación o intimidación?

Ante una representación radiofónica de la realidad de este tipo, no faltarán las expresiones de miedo, de impotencia de la cuales se hace eco mucha programación que se jacta de “dar lugar al oyente”. Sin advertir que el oyente es un sujeto complejo, protagonista de realidades diversas y no una sola voz, muchos emisores no dan cuenta de esta diversidad en expresiones tales como “la gente quiere…” o “la gente necesita…” incorporando en éstas una visión totalitaria de la comunicación que, por definición entonces, desiste de ser comunicación. (Comunicación significa PONER EN COMÚN). ¿Quién le habla a los oyentes de sus fracasos y éxitos cotidianos? ¿Quién los interroga acerca de sus acciones pequeñas para cambiar la historia? ¿Quién les enseña a mirar la realidad desde distintos ángulos para poder obtener una visión amplia de la misma? ¿Quién les enseña a escuchar?

Dejando de lado los objetivos comerciales (ineludibles en este contexto y sin una ley de radiodifusión que ayude a alentar otros objetivos), los oyentes se segmentan, sí. Eligen escuchar (entre lo que hay) lo que les parece mejor o menos malo. Los oyentes eligen también entre oír la radio (como ruido de fondo) o escucharla. Eligen incorporarla como un ruido que obstruye el silencio que les resulta insoportable o como la banda musical de la historia de sus días. Eligen la radio como elemento práctico (para enterarse del estado del tránsito o el estado del tiempo) o para pensarse, reflexionar y sentirse parte del mundo y dar cuenta de su paso por él.

Los emisores, por su parte (que también son oyentes y deberían ser los mejores “escuchadores” no sólo de radio sino del sonido de su ciudad, pueblo y comunidad) deberán elegir si, como un eco de resonancia que devuelve con creces lo que se dice, sus oyentes serán los reproductores de su mensaje unidireccional o si se retroalimentarán de la vida de quienes prestan no sólo orejas, también pensamientos y experiencias a su aire de radio.

sábado, 20 de junio de 2009

Mitos que matan




Si no puedes leer correctamente el radioclip usa este enlace: http://www.radialistas.net/clip.php?id=1400323

2:29 minutos
MITO 5 – LOS OYENTES
Una colección de 10 mitos que matan a nuestra querida radio. El quinto, sobre los oyentes y las oyentes. ¿Verdad o mentira?
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22/06/2009
¡Más mitos! Éste, dedicado a los oyentes y a las radioescuchas. ¿Verdad o mentira? Descúbrelo en la serie Mitos que Matan la Radio, del colombiano Tito Ballesteros. Este quinto mito fue grabado en Ecuador por el equipo de Radioteca.net


LOCUTORA Los oyentes. ¿Verdad o mentira?

LOCUTOR Los oyentes son lo más importante de la radio. El fuego que quema y eso lo confirma el incontrolable río de llamadas.

LOCUTORA Ustedes no sólo escuchan… ¡hacen lo que les decimos! Cantan, repiten, juegan… ¡nos aman!

LOCUTOR Los oyentes son los que están del otro lado de la radio. Los que miran por el cristal. Son los receptores ansiosos que ayudan económicamente y siguen con fidelidad al medio de comunicación.

LOCUTORA Una radio sin oyentes es una radio sin lucha. Por eso y por muchas más razones los oyentes son lo más importante de la radio.

LOCUTOR Gracias por escuchar y hasta una próxima emisión. ¡Felicidades, amigos!

CONTROL GOLPE MUSICAL

LOCUTOR Comparta y aprenda. Y los que quieren dejar de escuchar y empezar a hablar. ¿No son buenos oyentes?

LOCUTORA ¿Su emisora quiere gente que hable o que la escuche?

LOCUTOR ¿La verdad en la emisora corre por cuenta suya o del otro?

LOCUTORA Oyente es igual a obediente.

LOCUTOR ¡Los oyentes no sirven para nada! Busque radio-participantes.
¡Métale gente a la radio!

LOCUTORA Mitos que matan. Los oyentes. ¿Verdad o mentira?

LOCUTOR El mito sobre los oyentes es falso. Falso.

BIBLIOGRAFÍA
Mitos que matan. Tito Ballesteros. http://titoballesteros.blogspot.com/
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Radialistas Apasionadas y Apasionados llega gracias a

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miércoles, 22 de abril de 2009

60 años de Radio Pacífica: Un Refugio de la Disidencia



por Amy Goodman


Radio Pacífica, la red de medios independientes más antigua de Estados Unidos, cumple 60 años esta semana, mientras los medios dominantes están sumergidos en una profunda crisis. Cientos, y hasta miles de periodistas están siendo despedidos. Periódicos respetables, algunos con más de cien años de historia, están cerrando abruptamente. La tecnología digital está cambiando las reglas, destruyendo industrias enteras y trastocando y poniendo patas para arriba las tareas tradicionales de escritor, realizador cinematográfico, editor, consumidor. Los medios comerciales están perdiendo público y avisadores. La gente está explorando nuevos modelos de medios, entre ellos el periodismo sin fines de lucro.

Radio Pacífica fue fundada por Lew Hill, un pacifista que se rehusó a pelear en la Segunda Guerra Mundial. Cuando salió del centro de detención después de la guerra, dijo que Estados Unidos necesitaba un medio que no fuera administrado por las empresas que se enriquecían con la guerra, sino que, dijo, necesitaba un medio administrado por periodistas y artistas. En palabras del fallecido George Gerbener, decano de la Facultad Annenberg de Comunicación de la Universidad de Pensilvania: un medio no administrado por “empresas que no tienen nada para decir y quieren vender todo, que son las que están criando a nuestros hijos hoy en día”. KPFA, la primera radio de Pacífica, salió al aire por primera vez en Berkeley, California, el 5 de abril de 1949. La radio FM estaba en pañales en aquel momento, por lo que KPFA tuvo que crear y entregar radios FM para que la gente escuchara la emisora. Radio Pacífica intentó algo que nadie pensó que funcionaría: construir una red en base al apoyo financiero voluntario de oyentes individuales, un modelo que luego fue adoptado por la Radio Pública Nacional (NPR, por sus siglas en inglés) y la televisión pública.

La red Pacífica creció hasta tener cinco emisoras: KPFA en Berkeley, KPFK en Los Ángeles, WBAI en Nueva York, WPFW en Washington y KPFT en Houston.

En 1970, en sus primeros meses de funcionamiento, KPFT se convirtió en la única emisora de radio en Estados Unidos cuyo trasmisor sufrió un atentado con bomba. El explosivo fue colocado por el Ku Klux Klan. El “Gran Mago” del KKK, su máximo líder, describió el ataque como su acto de mayor orgullo. Creo que fue porque entendió lo peligrosa que era Radio Pacífica, ya que permitía que la gente hablara por sí misma. Cuando escuchas a alguien hablar desde su priopia experiencia – un niño palestino, una madre israelí, un abuelo de Afganistán – eso rompe los estereotipos que alimentan a los grupos de odio que dividen a la sociedad. Los medios pueden construir puentes entre comunidades, en lugar de pregonar su bombardeo .

Pacífica es un refugio para quienes piensan diferente. En la década del 50, cuando el legendario cantante y líder afroestadounidense Paul Robeson fue incluido en la “lista blanca” durante la caza de brujas del Senador Joseph McCarthy, y se le prohibió el acceso a prácticamente todos los espacios públicos en Estados Unidos, a excepción de unas pocas iglesias negras, sabía que podía ir a KPFA y ser escuchado. El gran escritor James Baldwin debatió con Malcolm X acerca de la eficacia de las sentadas no violentas de desobediencia civil en el Sur. El debate fue transmitido a través de WBAI. Incursioné por primera vez en el periodismo radial en la sala de prensa de WBAI. Hoy, la tradición de Pacífica se necesita más que nunca.

En esta era digital de alta tecnología, con la televisión de alta definición y la radio digital, todo lo que obtenemos es más estática, ruido: ese velo de distorsiones, mentiras, falsedades y verdades a medias que oscurecen la realidad. Lo que los medios deberían darnos es estática en otro sentido: una estática crítica, cuestionadora, que produzca una interferencia no deseada sobre el discurso dominante. Necesitamos medios que cubran lo que sucede en el nivel del poder, no que encubran al poder. Necesitamos medios que sean el cuarto poder, y no parte del poder del Estado. Necesitamos medios que cubran a los movimientos que crean la estática y hacen historia.

Con más canales que nunca, la falta de diversidad de opinión es estremecedora. La libertad de prensa está consagrada en la Constitución, sin embargo nuestros medios actúan en gran medida como megáfono de quienes están en el poder. Mientras enfrentamos crisis sin precedentes – desde el calentamiento global hasta las guerras mundiales y la crisis económica mundial – también hay una oportunidad de cambio sin precedentes.

¿Dónde se reunirán los pensadores innovadores, los activistas de base, los líderes de la lucha por los derechos humanos y los ciudadanos comunes y corrientes para discutir soluciones a los problemas más urgentes de la actualidad?

Por ejemplo, a pesar de que hay muchas personas en este país – en el movimiento pacifista al igual que en las fuerzas armadas – que se oponen a enviar más soldados a Afganistán, como lo hicieron en Irak, no vemos ni escuchamos prácticamente ninguna de estas voces disidentes en los medios estadounidenses. A pesar de que algunas encuestas indican que una mayoría de estadounidenses apoya el sistema de salud de pagador único, estas voces son básicamente ignoradas o menospreciadas en los periódicos y los programas de las grandes cadenas de noticias.

En mi recorrida por el país, me preguntaron el otro día qué pensaba sobre los medios dominantes. Dije que pensaba que eran una buena idea. En el 60 aniversario de la Red Radio Pacífica, deberíamos celebrar la tradición de la disidencia y el poder de las voces diferentes a la hora de resolver conflictos en forma pacífica.

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Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora de duración que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. En 2008 fue distinguida con el “Right Livelihood Award”, también conocido como el “Premio Nobel Alternativo”, otorgado en el Parlamento Sueco en diciembre.


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